4:17 AM
Insomnio.
Schumann, Fantasía Op. 17, a un volumen que se acerca a lo inaudible.
Un perro ladra ahí afuera. Otros se unen, inmediatamente.
Un coche, con el volumen de la ¿música? muy alto. Para. Alguien se baja. Gritan. Ríen. Casi huelo el alcohol.
El vecino del piso de arriba se ha levantado. Agua que corre por las tuberías (ejem).
¿Es contagioso el insomnio?
Entre los LED´s de la pantalla y yo hay una neblina de humo. Un vicio que…
Ese trino. Pletnev.
Hoy tomé tres dosis ibuprofeno. ¿Será excesiva una cuarta?
Prontuario es un buen título para usar como categoría.
Ayer terminé de leer “El túnel” de Sabato.
“Y era como si los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos el uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos…”
Ernesto Sabato, El túnel
Túneles paralelos. Tantas veces imaginarios.
“…en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío…”
Ernesto Sabato, El túnel
Túneles solitarios con “trozos transparentes” entre la piedra para asomarte al mundo, tantas veces ajeno a uno. Tantas veces desasosegante. Tantas veces hiriente. Tal vez, en ocasiones sea preferible mirar ahí afuera desde lo aséptico de nuestro túnel a través de esa especie de “ventana en el muro”, con la fría indiferencia del que observa, distante.
Pianissimo.
Todo acaba.
Schumann, vía Pletnev, vía spotify, deja un incómodo silencio.
4:52 AM